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Archive for 21/06/12

 

Palabras de Raúl en Río + 20: “Dejemos las justificaciones y egoísmos y busquemos soluciones”

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Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la Cumbre Río+20, en Río de Janeiro, Brasil, el 21 de junio de 2012, “Año 54 de la Revolución”.

Señor Presidente;

Excelencias:

Hace 20 años, el 12 de junio de 1992, en este mismo recinto, el líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz expresó, y cito: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

Lo que pudo haber sido considerado alarmista, constituye hoy una realidad irrefutable. La incapacidad de transformar modelos de producción y consumo insostenibles atenta contra los equilibrios y la regeneración de los mecanismos naturales que sustentan las formas de vida en el planeta.

Los efectos no se pueden ocultar. Las especies se extinguen a una velocidad cien veces más rápida que las indicadas en los registros fósiles; más de cinco millones de hectáreas de bosques se pierden cada año y cerca del 60 por ciento de los ecosistemas están degradados.

A pesar del hito que significó la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, las emisiones de dióxido de carbono se incrementaron en un 38 por ciento entre 1990 y el 2009.  Ahora vamos hacia un aumento de la temperatura global que pondrá en riesgo, en primer lugar, la integridad y existencia física de numerosos Estados insulares en desarrollo y producirá graves consecuencias en países de África, Asia y América Latina.

Un profundo y detallado estudio realizado durante los últimos cinco años por nuestras instituciones científicas, coincide en lo fundamental con los informes del Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático y confirma que en el presente siglo, de mantenerse las actuales tendencias, se producirá una paulatina y considerable elevación del nivel medio del mar en el archipiélago cubano.  Dicha previsión incluye la intensificación de los eventos meteorológicos extremos, como los ciclones tropicales, y el aumento de la salinización de las aguas subterráneas.  Todo ello tendrá serias consecuencias, especialmente en nuestras costas, por lo que hemos iniciado la adopción de las medidas correspondientes.

Este fenómeno tendría, igualmente, fuertes implicaciones geográficas, demográficas y económicas para las islas del Caribe que, además, deben enfrentar las inequidades de un sistema económico internacional que excluye a los más pequeños y vulnerables.

La parálisis de las negociaciones y la falta de un acuerdo que permita detener el cambio climático global son un nítido reflejo de la falta de voluntad política y la incapacidad de los países desarrollados para actuar conforme a las obligaciones que se derivan de su responsabilidad histórica y su posición actual.  Esto se ha puesto de manifiesto en esta reunión, a pesar del extraordinario esfuerzo que ha hecho Brasil y que le agradecemos.

Se incrementa la pobreza, crece el hambre y la desnutrición y aumenta la desigualdad, agravada en las últimas décadas como consecuencia del neoliberalismo.

Durante estos veinte años, se han lanzado guerras de nuevo tipo, concentradas en la conquista de fuentes energéticas, como la ocurrida en el 2003 con el pretexto de las armas de exterminio en masa que nunca existieron, y la que recientemente se produjo en el Norte de África.  A las agresiones que ahora se vislumbra continuar contra países del Medio Oriente, se añadirán otras, con el fin de controlar el acceso al agua y a otros recursos en vías de agotamiento.  Debe denunciarse que intentar un nuevo reparto del mundo, desatará una espiral de conflictos de incalculables consecuencias para un planeta ya gravemente inseguro, y además enfermo.

El gasto militar total ha crecido en estas dos décadas a la astronómica cifra de 1,74 millones de millones de dólares, casi el doble que en 1992, lo que arrastra a la carrera armamentista a otros Estados que se sienten amenazados.  ¿A dos decenios del fin de la Guerra Fría, contra quiénes se usarán estas armas?

Dejemos las justificaciones y egoísmos y busquemos soluciones.  Esta vez, todos, absolutamente todos, pagaremos las consecuencias del cambio climático.  Los gobiernos de los países industrializados que actúan de esta forma no deberían cometer el grave error de creer que podrán sobrevivir un poco más a costa de nosotros.  Serían incontenibles las oleadas de millones de personas hambrientas y desesperadas del Sur hacia el Norte y la rebelión de los pueblos ante tanta indolencia e injusticia.  Ningún hegemonismo será entonces posible.  Cese el despojo, cese la guerra, avancemos hacia el desarme y destruyamos los arsenales nucleares.

Estamos urgidos de un cambio trascendental.  La única alternativa es construir sociedades más justas, establecer un orden internacional más equitativo, basado en el respeto al derecho de todos; asegurar el desarrollo sostenible a las naciones, especialmente del Sur, y poner los avances de la ciencia y la tecnología al servicio de la salvación del planeta y de la dignidad humana.

Cuba aspira a que se impongan la sensatez y la inteligencia humana sobre la irracionalidad y la barbarie.

Muchas gracias (Aplausos)

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El humor nuestro.

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¿Hacia un trasplante de la «primavera árabe» en América Latina?

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La financiación de grupos opositores en los países del ALBA es un intento de EE.UU. de reproducir el escenario de la «primavera árabe» en la región, opina el analista internacional Adrian Salbuchi.

Según el analista, Washington quiere empezar por «Ecuador, Venezuela, Bolivia», es decir, «los países más reacios a alinearse con los EE.UU.».

Salbuchi recuerda que, «como hemos visto en Siria y en Libia», los norteamericanos llegan a «armar, financiar y entrenar a grupos opositores».

Salbuchi concluye que «es una nueva forma de guerra» que «hay que seguir muy de cerca», ya que -afirma- «es un mal indicio para toda la América Latina».

El analista se expresó en estos términos tras darse a conocer la existencia de un flujo de dinero desde la organización estadounidense USAID hacia sectores antigubernamentales en Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Una investigación realizada en Ecuador analizó la actividad de los proyectos Ciudadanía Activa y Fortalecimiento de la Democracia, que recibieron financiación de EE.UU. por valor de 4,3 millones de dólares.

Entre las actividades previstas figura el aumento de su incidencia a través de talleres, foros, y de su estrategia de presión y vigilancia. La propia USAID confirmó su disposición para financiar a los grupos opositores en algunos países de la Alianza Bolivariana.

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Reynier Mariño: para no perder los sonidos de la tierra (I parte)

Fecha: 2012-06-18 Fuente: CUBARTE

Reynier Mariño estuvo en días recientes en La Habana. Regresó porque lo necesita, según confiesa; en esta ocasión fue invitado a participar en el programa del Festival La Huella de España.

Mariño nació en La Habana en 1979 y  a los 8 años comenzó a estudiar guitarra en el Conservatorio Manuel Saumell del que se gradúa con Diploma de Oro. Luego integró los grupos musicales del Ballet Español de La Habana, y de la Compañía Lizt Alfonso, como primer instrumento.

Su maestría interpretativa en la guitarra flamenca, la concepción de los espectáculos del grupo que fundó y mucho trabajo, le aseguraron la popularidad en Cuba, a pesar de no ser el género que aborda de los más seguidos por el público nacional. En el año 2006 comenzó a trabajar y residir en España.

El periódico Cubarte, conversó con el artista del pasado, del presente y del futuro, que en su caso siempre están ligados a Cuba.

Algunas personas se sorprendieron al conocer que participaría como invitado en el Festival La Huella de España, quizás por los rumores que hace un tiempo se corrieron en Cuba y en el exterior acerca de su status migratorio. ¿Cuál es concretamente ese status?

Actualmente mi status es como artista residente en el exterior. Cuando salí de Cuba en el año 2006, lo hice con un permiso del entonces ministro de cultura Abel Prieto, que me permitía estar en el extranjero sin tiempo límite de estancia y entrar y salir sin problemas, a cambio de que apoyara cualquier acción cultural cubana que se hiciera allá.

Actualmente en el Consulado de Cuba en Gran Canaria me encargo de la organización de  las actividades culturales relacionadas con un grupo de efemérides como el 26 de Julio, el Día de la Mujer, el 1º de Mayo; también cuando se reciben algunas visitas, como recientemente la de las esposas de los 5 Héroes, así como las presentaciones artísticas de carácter promocional, de intercambio cultural o de delegaciones oficiales. Vengo a ser como “el hombre en tierra”, para ayudar.

Ciertamente se corrió ese rumor porque mucha gente me pregunta que si me quedé en España; yo en ningún momento me he quedado en España, al contrario estoy allá trabajando para Cuba, porque mi país es éste y sinceramente el día que me digan que se acabó este permiso regreso a Cuba, porque cuando estoy un año o año y medio sin venir como que me entra un… ¡qué sé yo!, no es que me deprima, pero por ejemplo aquí esta semana he compuesto como siete canciones, y allá es como que pierdo la inspiración.

En una ocasión, recién llegado a España, hablando con el que en ese momento era el Agregado Cultural de nuestra embajada allá, el escritor Luis Toledo Sande, él me dijo una cosa que no le creí, me dijo que a él le daba mucha pena con algunos artistas que se quedaban allá y se desarraigaban y su música después no sonaba cubana, cuando pasaban dos o tres años, tenían que empezar a inventar, porque perdían los sonidos de la tierra.

Pensé que Toledo estaba intentando convencerme para que no me quedara y yo de ninguna manera me iba a quedar. Con el paso de los años eso que él me dijo lo vi en mucha gente, pero además me pasa a mí; al paso de los meses como que pierdo inspiración, ganas o se me olvidan algunas cosas por el simple hecho de no oírlas, y cuando regreso aquí, al segundo día “me recargo”.

Y la razón más fuerte por la que nunca me quedaría en el extranjero es porque me pasaría lo que al león cuando le quitan la melena. Quizás a otra gente no, pero a mí sí me pasa eso y además soy de los jóvenes cubanos que sí creen en la Revolución, siempre he creído en Fidel y es una persona a la que admiro muchísimo.

¿Alguna vez ha hablado con Fidel?

Sí, y es lo más emocionante e importante que me ha sucedido en la vida. Tengo muchas fotos y siempre lo digo con mucho orgullo; en esa ocasión estuve de doce de la noche a seis de la mañana con el Comandante. Eso fue en el año 2004, luego de un concierto, y estaban también Abel Prieto, el maestro Roberto Chorens y Aldo López Gavilán.

A mí me dedicó una hora y se la agradezco a él de por vida, y por agradecimiento simplemente, me ofrezcan lo que me ofrezcan nunca voy a hablar mal de Fidel. Él ha hecho muchas cosas buenas, por supuesto sus errores están ahí porque si no, no fuera un ser  humano y por las cosas buenas que ha hecho, porque siempre he dicho que si se dice Cuba se dice Fidel y porque me da la gana, seguiré siendo siempre revolucionario.

Hace poco estaba en Argentina y una periodista, que me estaba entrevistando, me dio miles de razones ―reales incluso, la mayoría―, para que yo condenara la Revolución, y cuando terminó me preguntó que por qué entonces yo creía en la Revolución y casi me dejó sin razones; de todas maneras pude haberle dado muchas y bien ciertas, pero la respuesta mía fue “porque me da la gana”, porque tengo ese derecho, me pueden dar todas las razones, pero si a mí me da la gana yo voy a seguir siendo revolucionario y esa es la razón más fuerte que yo tengo y por eso mismo lo voy a seguir siendo.

¿Esta es de las entrevistas suyas que están colgadas en YouTube?

Sí, de todos los videos que tengo en la red es el más visitado. Además, tiene muchas críticas y comentarios, ni una palabra bonita tengo. Pero sinceramente me siento orgulloso de haber hecho eso, no hay nada que me haga sentir más orgulloso que defender lo que yo creo y a lo mejor la Revolución no es tan buena como yo creo, pero yo creo en ella.

¿Cómo llega al Festival La Huella de España?

Fui invitado por la Consejería Cultural de la Embajada de España en nuestro país, por lo que estoy muy agradecido a esta entidad al igual que al Ballet Nacional de Cuba y a su directora general Alicia Alonso, alguien a quien admiro muchísimo. Que me hayan escogido para participar es un honor altísimo.

Tengo que agradecer igualmente a Irene Rodríguez, quien fuera la directora artística del festival y una de las personas que más luchó porque yo estuviera; ella es una gran bailarina y gran amiga desde hace muchos años.

Vinimos a hacer dos conciertos, dentro del festival.

¿El primero fue el de Bellas Artes?

Sí, en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, el cual me encantó y debo también agradecer a todas las personas que fueron sin importarles el torrencial aguacero que cayó y sin embargo el teatro casi se llenó, lo cual fue para mi un asombro, mucha gente llegó empapada. Eso nada más que pasa en Cuba; en cualquier otra parte del mundo, si cae un leve aguacero, olvídate de hacer el concierto. El público cubano es sin dudas el mejor del mundo.

El concierto fue lindísimo, estuvo colmado de flamenco y lo hicimos con las poesías de José Martí, Dulce María Loynaz, Federico García Lorca y Manuel Machado.

En la flauta estuvo Sandra Bustos, de Santa Clara; el bajo, a cargo de Adén Rodríguez, que recién fue premiado con el grupo que integra, Extraño Corazón, en Cubadisco; la cantante fueAlena Iram que hizo conmigo mi primer disco, Alma Gitana; en la percusión participaron Leonardo Cobas, de A Compás Flamenco y Julio César Pérez de la agrupación ­­­Alma flamenca.

En el baile estuvo una  muchacha de solo 16 años, excelente bailaora, Ileane Camalleri, a quien vi bailar por primera vez cuando ella tenía 10 años y lo hacía muy bien, y que ahora baila mucho mejor aún; es una de las primeras bailarinas del Centro Andaluz de La Habana.

Tuvimos como invitada a alguien a quien admiro mucho, Olga Navarro, extraordinaria declamadora. Cuando acabó de actuar había muchas personas con lágrimas en los ojos, entre ellas yo, porque ella lo dice todo con el alma.

Oni Acosta fue el director del espectáculo, sus ideas y su forma de dirigir fue algo importante en dicha producción. Él venía pensando hacía tiempo en cómo hacer un espectáculo mío diferente y, ciertamente, lo logró; agradezco mucho su tesón y su manera tan profesional de hacer las cosas.

¿Formó parte de la gala de clausura del evento?

Fue el segundo concierto que hicimos, la gala en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, que estuvo dirigida por Irene Rodríguez.

Acompañé a Omara Portuondo, algo que para mí es un honor enorme; yo nunca la había acompañado, sí había compartido escenario con ella aquí, en la UNEAC. La había visto  como público allá en España, en un concierto que dio para miles de personas en el que traté de acercarme para saludarla, pero fue imposible.

Omara en Cuba es conocida y querida, pero allá es Dios, en el mundo entero es una leyenda pero no del pasado, no, Omara hoy es, ella en la actualidad llena teatros  enormes, de gran capacidad, y por tanto que me haya elegido para acompañarla es de las cosas más lindas que me han pasado en toda mi vida, estoy todavía súper emocionado. Esta fue la primera vez en su vida artística que Omara cantó flamenco; siempre lo quiso hacer, porque de pequeña lo hacía.

En el espectáculo participaron además la compañía de Irene Rodríguez, el  Ballet Nacional de Cuba y Cecilia Salerno, que declamó unos poemas. Yo hice un tema en el piano que se llama Irene, dedicado a la bailaora Irene Rodríguez y Entre dos aguas, de Paco de Lucía.

Omara Portuondo cantó Andalucía, de Ernesto Lecuona y Dos Gardenias, de Isolina Carrillo y luego, a insistencia del público, hicimos juntos Veinte años, de María Teresa Vera; este último, yo sentado en el piso del Lorca y ella de pie y sin micrófono ninguno de los dos. Fue muy emocionante, a lo que el público respondió con más aplausos que la vez anterior.

¿Cómo terminó la actuación?

¡Omara salió bailando del escenario! Jamás imaginé que lo hiciera, ella es única, a todos nos puso los pelos de punta, tanto al público, como a los músicos que le acompañábamos.

Ahora queremos organizar conciertos suyos en Canarias y en el teatro Solís, de Montevideo, Uruguay. Trabajar con ella ha sido, sin dudas, una de las experiencias más hermosas y significativas que a mí y a mi esposa, Cecilia Salerno, nos ha pasado en la vida.

¿Qué aprendió de Omara?

No puedo describir con palabras lo que Cecilia y yo sentimos al trabajar con Omara. La puntualidad de Omara es impresionante, si ella decía 8 de la mañana, a las 7 y 58 yo estaba en la puerta esperándola con todo el grupo y ella llegaba a las 8 en punto, ni un segundo más ni uno menos. He trabajando con mucha gente muy puntual, pero no a ese extremo; ella es increíble. Además, su dominio de la escena es algo aplastante.

Aprendí con Omara muchas cosas. La primera, que el talento sin esfuerzo, mucho trabajo y mucho ensayo, no vale de mucho; y la segunda, que por más grande que sea uno, como es su caso, la modestia no se puede perder. Me asombra el modo de actuar y de decir de muchos artistas cubanos, sobre todo en la música popular, la forma de expresarse sobre sí mismos diciendo que son el número uno o que son los mejores o cosas parecidas; hablo de gente sin una carrera.

Entonces oír a Omara, que sí pudiese perfectamente decir esas cosas, diciéndonos que el concierto era de todos, que el alma del concierto eran la guitarra, la poesía, el cajón y la danza, y no su voz ni su presencia, era una lección de humildad en toda regla, creo que muy poca gente en Cuba puede decir, como ella,  “Yo soy de lo mejor de Cuba”,  y casualmente los que realmente lo son, porque son realmente famosos ―no solo conocidos en Cuba o en el extranjero en ambientes latinos o cubanos, si no conocidos de verdad, así como lo es Paco de Lucía en España―, son los más modestos. A mi Omara se me pareció en algo a Paco, en ese sentido.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene de Paco de Lucía?

Mi encuentro con él fue en el teatro Pérez Galdós, de la capital Gran Canaria, y una de las cosas que más me asombró de él, tanto al terminar su concierto como luego en la calle, cuando salimos juntos, fue su humildad. Recuerdo que solo hablaba de su familia, de su gente, me preguntaba por Silvio y por gente que él conocía de Cuba y el rato que tocamos ―de descarga, pues no fue nada formal―, lo hacía muy suavemente, como si fuera un obrero que toca guitarra para entretenerse. Su trato con la gente era cariñoso, así como es el trato de Omara hacia todo el mundo.

La segunda cosa más importante que me ha ocurrido en la vida fue pasar una noche entera en una fiesta ―en un sitio en Las Palmas que se llama El Malecón de La Habana―, con Paco de Lucía; él con una guitarra y yo con otra.

En él y en Omara vemos artistas grandes de verdad. Sé que es muy difícil llegar en la vida a donde ellos llegaron, pero si alguna vez logro ser “la chancleta” de alguno de ellos dos, espero que sus ejemplos me sirvan para no caer en lo que muchas veces la fama hace que caiga tanta gente.

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Calles habaneras: Nombres con poesía

Fecha: 2012-06-18 Fuente: CUBARTE

 

Sobre la solemnidad, se impuso lo cotidiano

Todo comenzó con el desbarajuste de una urbanización a la buena de Dios, a como salieran las cosas, y “el que venga atrás, que arree”.

La irregularidad con la cual se fue conformando la villa habanera se refleja en el Cabildo, donde un regidor se desgañitaba pidiendo “que se ponga nombre a las calles, para que se entienda dónde se han de hacer las casas”.

Siguiendo un método no exento de poesía cotidiana, el pueblo fue nominando las calles sobre la base de lo circunstancial. Una se identificó por la gran cantidad de artesanos que allí ejercían sus OFICIOS; otra, por los paseos matinales de un OBISPO; una tercera por la LAMPARILLA que un devoto encendía ante una imagen religiosa.

También podían ser base para la denominación popular el ÁGUILA pintada en el cartel de una taberna, un frondoso árbol de AGUACATE, un ALAMBIQUE o la ZANJA, primer acueducto que hubo en las Américas.

Se reflejan la PICOTA donde se azotaba a los presos, lo solitario y desamparado de un paraje que parecía a propósito para que arrastraran sus penas las ÁNIMAS, y el EMPEDRADO con el cual se cubrió experimentalmente una calle por la cual desemboca un gran volumen de agua en tiempos de lluvia, paraje donde el novelista Alejo Carpentier inicia la acción de El siglo de las Luces.
Tampoco faltaron unos CORRALES de reses, un gran farol en forma de ESTRELLA o la PERSEVERANCIA que se requirió para la construcción de una rúa.

GERVASIO (Rodríguez) no fue un gobernador, ni un obispo ni un científico de renombre. Le bastó haber sembrado el primer mango que se trajo a Cuba. BERNAZA (José) no hizo en su vida más que hornear panes, pero su apellido nombra la calle donde nació Plácido, célebre poeta mártir.

Al pueblo habanero le bastó, para nominar las calles de su villa ―como ha dicho el historiador Emilio Roig de Leuchsenring―, “el encanto, el atractivo y el interés folklórico de estos nombres que rememoran hechos menudos o trascendentales de la vida de una población, o sus tradiciones y leyendas”.

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Rogelio Letusé: Literatura y béisbol. Mucha tela por donde cortar

Fecha: 2012-06-20 Fuente: CUBARTE

Todavía se sienten los ecos en todo el país de la recién finalizada serie de pelota, un eco silencioso en la capital donde el equipo Industriales no pudo llegar esta vez al campeonato número trece. Muchos son los análisis que hacen profesionales y aficionados a este deporte. Lo cierto es que en la pasada temporada se logró hacer de cada juego una fiesta. Los estadios se llenaron y ya en los play off fue acertada la idea de utilizar las pantallas gigantes de PMM en el Latinoamericano y la participación de primeras agrupaciones musicales.

La televisión, además de trasmitir gran parte de los partidos y el play off completo, logró reflejar el gran espectáculo que es la pelota, haciendo la historia de cada pelotero, entrevistando a familiares en sus casas, a los integrantes de peñas deportivas, recordando momentos inolvidables de grandes figuras, etc.

La literatura no se quedó fuera de esta festividad, se vendieron en los estadios varios libros de pelota, destacándose:Azules de corazón, de Félix Alfonso y Nolan Chacón, de ediciones Extramuros; y en las librerías, los reeditados por el Plan Especial del Instituto Cubano del Libro, Luis Giraldo Casanova, El señor pelotero, de Osaba y Agustín Marquetti Número Cuarenta, de mi autoría. En este sentido podría pensarse en  reimprimir los títulos sobre Víctor Mesa, Conrado Marrero, Braudilio Vinent, la antología de Félix Julio, Con las bases llenas, y los títulos de Ediciones Unicornio Aedas y Escribas en el estadio; y una joyita que publicó la editora Abril hace ya algunos años bajo el título Con el alma en el terreno, escrito en coautoría por los periodistas Raúl Arce y Leonardo Padura.

La editorial José Martí, inauguró su colección Catalejo con Aquí se habla de grandes del profesor y periodista Rogelio Letusé, que se presentó recientemente ―el lunes 3 de junio―, en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana.

A la literatura que se publica en Cuba sobre el “pasatiempo nacional”, aún le queda mucho camino por recorrer, aunque en los últimos años ha habido una proliferación de libros que tratan este asunto, la demanda no ha sido satisfecha. Esta bibliografía debe funcionar como un importante patrimonio histórico a la hora de exaltar el orgullo del país, en nuestra lucha por lograr que el béisbol cubano se ubique en el lugar que le corresponde en el mundo.

Rogelio A. Letusé La O es llamado por Héctor Miranda en el prólogo del libro como “El sabueso de Cooperstown”. El redactor del prefacio, afirma:

…es un perseguidor de historias, un estudioso que se dedica apasionadamente a desentrañar la vida de todos aquellos cuyo destino, de una manera u otra, tienen que ver con Cooperstown, el lugar donde se encuentra el Salón de la Fama del Béisbol de Estados Unidos, el recinto de los inmortales del deporte de las bolas y los strikes.

Con la habilidad del detective avezado y la constancia de un monje del medioevo, nos arrastra en el tiempo a escenarios de leyendas, a jornadas memorables, al encuentro de muchos de esos grandes hombres que glorificaron un deporte apasionante y centenario.

Es gratificante hallar en esta joyita de la literatura del béisbol en Cuba a cuatro cubanos que forman parte del Salón de la Fama Cooperstown: Martin Dihigo, José Méndez,  Conrado Marrero y Cristóbal Torriente. De los tres primeros, se han realizado biografías, algunas de las cuales se encuentran actualmente en nuestras librerías; se excluye la de Marrero, que al ser publicada por la editorial Deporte, no circuló por la red de librerías nacionales.

La mayoría de los textos que se publican sobre la vida de peloteros van más a los números que a la psicología de los personajes. Letusé prefiere ir a la anécdota, rasgos de su personalidad que permitieron a estos hombres romper las barreras del color, el idioma y el origen social.

Martín Dihigo, natural de Matanzas es conocido como el mejor pelotero cubano de todos los tiempos, el escritor titula el artículo que le dedica “Maestría hacia la inmortalidad”; nos cuenta por qué le decían el Maestro: por el donaire, dignidad y elegancia en todas sus actuaciones. Es el único cubano que ostenta el honor de estar ubicado en los santuarios beisboleros de los Estados Unidos y México, respectivamente.  Nos narra Rogelio  que cuando Buck Leonard hizo su presentación en el Salón de la Fama expresó: “Fue el mejor y más completo jugador que he conocido. Enfatizo que fue el mejor jugador, blanco o negro, de todos los tiempos.” Este estelarísimo jugador murió en Cienfuegos, el 20 de mayo de 1970.

Otro cubano que tiene el honor de estar en Cooperstown es Conrado Marrero. Con más de cien años, afamado lanzador conocido como el “Guajiro de Laberinto”, aún se encuentra entre nosotros. Letusé, con fino humor lo llama “el maestro de los envíos garabateados” y nos afirma que debutó en la Gran Carpa a la edad de treinta y nueve años. Se pregunta: ¿qué lanzaba Marrero?; en realidad, responde, “no contaba con la recta rápida que se supone que posea todo tirador de Las Grandes Ligas, pero tenía un control excepcional, una notable bola de nudillos, un gran slider, un surtido de curvas de todas las especies, y una de las cabezas más inteligentes que lanzador alguno haya tenido.”

Fue el formidable Ted Williams quien mejor describió el arte monticular del “Guajiro de Laberinto”: “te da un poquito de esto y un poquitico de lo otro pero no mucho de algo. Te quedas esperando una recta que nunca llega. Es pura droga lo que tira… pero te saca out”.

No menos admirable fue la labor de José de la Caridad Méndez, jugador conocido como “El Diamante Negro”. Comienza su artículo afirmando: “Sería imposible escribir la historia del béisbol cubano sin destacar con letras doradas el paso por ella de quien ha sido uno de los peloteros más extraordinarios de todos los tiempos en nuestro país.”

Hoy que el equipo de la ciudad de Matanzas quedó tercero en nuestra Serie Nacional, vale destacar que Dihigo y Méndez nacieron en la Atenas de Cuba, ciudad a la que le tocó el honor de ser la primera en celebrar un juego de pelota. Destaca el periodista, cómo el racismo imperante en los Estados Unidos impidió que ambos peloteros jugaran en las Ligas Mayores y tuvieron que conformarse con la Ligas Negras. Explica en el trabajo que le dedica a Jackie Robinson:

El fiel de la brújula en la cronología beisbolera se detuvo en el año 1947 para marcar un antes y un después definitivo en el desarrollo de ese deporte, lo cual estuvo signado por la irrupción en los tiempos modernos del primer jugador de la raza negra en las ligas mayores, Jackie Robinson, llevado de la mano de Branco Rickey, presidente del conjunto de los Dodgers en aquellos momentos.

José de la Caridad Méndez se destacó mucho entre 1920 y 1926 en Los Monarcas como torpedero–director y los condujo a la conquista del gallardete desde 1923 hasta 1925. Esa escuadra ganó también la Serie Mundial de las Ligas Negras en 1924. En esa lid, no obstante, obtuvo dos victorias, una de ellas “lechada” desde el montículo.

Quizás el menos conocido en nuestro país, de los antes citados peloteros, sea Cristóbal Torriente, cuyo artículo se titula “Un cienfueguero en el Salón de la Fama Estadounidense”. Expresa el estudioso:

La entrada de Cristóbal Torriente al Salón de la Fama de los Estados Unidos, reparó una injusticia de muchos años y llenó de orgullo a los amantes del béisbol en Cuba.

En el 2006 los medios de prensa trajeron la noticia (…) Un comité especial de la Liga Negra realizó una votación  y los jugadores José de la Caridad Méndez y Cristóbal Torriente llegaron al Salón de la Fama y al Museo de Béisbol Nacional de Estados Unidos.

Se subrayan en el libro los tres jonrones que dio este toletero, en 1920, contra un conjunto encabezado por Babe Ruth.

Además de los peloteros estadounidenses a los que hemos hecho alusión en este trabajo, entre los grandes de Letusé también se encuentran el puertorriqueño Roberto Clemente; quien murió en 1972 cuando pretendía llevar ayuda a los damnificados del desolador terremoto que azotó Nicaragua y el avión se estrelló sin apenas poder despegar. También aparece Ichiro Suzuki, a quien llaman el “Tsunami japonés”. Es precisamente el dominicano Juan Marichal quien alentó al periodista cubano a seguir con esta investigación tan valiosa.

Al comentar sobre sus obras anteriores Rogelio Letusé nos dice:

 En 1998 terminé un diccionario sobre béisbol, fui buscando equivalencias entre uno y otro idioma. Permanece inédito, por razones ajenas a mi voluntad. Sí publiqué Elsevier´s Dictionary of Comunnicative Abbreviationsen 1998 y Elsevier´s Dictionary of Eponymsen el 2001, con la editorial holandesa Elsevier´s, que se encuentran hoy en varias universidades del mundo y con la editorial Científico-Técnica, en 2004, Béisbol términos y anécdotas.

La pelota es el gran amorío que siempre he tenido, no solo escribo sobre la profesional; para homenajear el 50 aniversario del Béisbol Revolucionario, acabo de entregar a la editorial José Martí un trabajo en el que escribo sobre grandes peloteros cubanos como Juan Castro, Pedro Luis Lazo, Germán Águila, Armando Capiró, Agustín Marquetti y Antonio Pacheco, jugadores de todas las provincias; se titula Temas y paradigmas deportivos, donde analizo algunos de los asuntos medulares, que a mi entender inciden en el desarrollo de la pelota nacional, los managers, tocadores de bola y el arbitraje. Hay un capítulo dedicado a Armandito “el Tintorero”.

Rogelio A. Letusé La O, viene realizando una labor muy callada y profunda, sin ser un profesional de la noticia deportiva. Sus trabajos sobre el lenguaje del béisbol tienen gran utilidad para los comentaristas deportivos, quienes deben beber de esta fuente a la hora de traducir términos sin tomar en cuenta su significado real. También se le agradece el acercarnos a una generación de peloteros cubanos de la que muy poco conocemos en Cuba.

 

Temática: Libro y Literatura

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Nancy Morejón: desde su reino autónomo

Fecha: 2012-06-15 Fuente: CUBARTE

Es viernes y llueve. Ha llovido durante toda la semana pero acudo puntual a mi cita con Nancy Morejón en su oficina de la UNEAC. La encuentro jovial, dinámica, enredada entre teléfonos y papeles; nos interrumpen varias veces, no obstante ella parece divertirse con los enredos y mantiene su buen humor. Hablamos. Para mi conversar con Nancy siempre ha sido un acto espontáneo y natural, desprovisto de las marcas de nuestras profesiones pues nos conocimos, en mis años de estudiante, a través de referencias casi familiares. Y así hemos transitado todos estos años, entre el respeto y el afecto. Hoy a estas motivaciones se une la noticia de que le ha sido otorgado el Premio LASA de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, por la obra de la vida y amable, me brinda parte de su tiempo.

Nancy, ¿Cómo recibiste la noticia del Premio? ¿Qué significa para ti el haberlo merecido?

Estaba en mi apartamento del Cerro, chequeando correo, cuando recibo un mensaje de Helen Safa, gran investigadora, profesora y muy prestigiosa personalidad de los estudios latinoamericanos en Estados Unidos.  Ella, quien postuló mi nominación junto a Catherine Krull, destacada académica canadiense, fue quien me dio la noticia lamentando en aquel mensaje mi ausencia de las labores de LASA, a cuyo desarrollo y existencia ha hecho grandes aportes. Confirmó luego la noticia la cubana Iraida López. Por eso declaré inmediatamente a Prensa Latina que era una sorpresa y es la pura verdad. Tuve, por otra parte, la dicha de que Miguel Barnet tuviera la oportunidad de recogerlo en mi nombre junto a mi primera traductora Kathleen Weaver. Miguel prologó esa primera antología que publicara en 1985 The Black Scholar Press de San Francisco precisamente, traducida por Kathleen.  Ella leyó, según me cuenta Miguel, algunos cantos de Richard trajo su flauta.

Es un reconocimiento a la obra de una vida ¿Qué zonas de tu obra poética, de traductora, de ensayista y crítica recuerdas ahora de un modo especial al recibir este galardón?

En verdad que es muy difícil en la vida, en cualquier circunstancia, ser juez y parte.  Más en un caso como este. Un premio siempre debe ser recibido con satisfacción y alegría. Lo importante, creo, es el hecho de que este año mi escritura habrá llegado al medio siglo de existencia y ya eso es bastante para alguien que la ejerce por complacencia personal pero también con algún sentido de pertenencia y, sobre todo, de servicio a la cultura cubana cuya explosión actual, por caribeña y latinoamericana, es incuestionable pues cada vez más se vuelve raigalmente universal.

Es frecuente que tu obra y tu biografía se asocien a una “autora caribeña”. ¿Cómo ves tu obra en el contexto de las letras hispánicas?

Como una muestra de esa diversidad cultural que define nuestra época. Las literaturas del Caribe hispano, es decir, las de Puerto Rico, República Dominicana y Cuba comparten y alternan una experiencia literaria con toda Hispanoamérica y, a su vez, se asientan en los estilos antillanos tan singulares, tan irreversiblemente territoriales.  Somos un archipiélago que ensancha los horizontes expresivos de la lengua castellana y hemos contribuido a la creación de un cuerpo literario a caballo entre exuberantes islas y la Tierra Firme del continente.

Son bien conocidos tus vínculos personales y literarios con Nicolás Guillén. ¿Lo has tenido presente al recibir este premio?  ¿Quisieras compartir alguna anécdota relacionada con él que recuerdes en este momento tan especial para ti?

Nicolás Guillén siempre está en mi recuerdo y sus versos, sus páginas, han alimentado las mías y las han procreado.  No hubieran sido posibles muchos poemas míos sin la previa existencia de otros suyos. Anécdotas tengo miles; tengo en la memoria frases y la risotada que sucedía a su ingenio expresivo.  Era muy ingenioso Nicolás sin dejar de moverse y actuar como el cubano criollo que era.  Hablaba lo necesario y mantenía una disciplina férrea para sus lecturas y el cultivo de la poesía o el periodismo.  Entrando una mañana a su oficina, para precisar algunos datos de su atractiva biografía, le habían dado la noticia de que había recibido el Premio Viareggio, de Italia. Cuando lo fui a felicitar soltó una sonrisita burlona, añadiendo: “Ahora la cosa se pone mala. Voy a desaparecer de los círculos literarios por un buen rato. Cuando hay un premio, hay que volver a empezar como el primer día… y hay que huir de esa vida social que te roba a mansalva el tiempo que la vida te dio para crear”. Nos abrazamos y me fui a traducir un texto del gran martiniqueño Édouard Glissant.

¿Influye de alguna manera tu estrecha relación con el Caribe anglófono y francófono en tu manera de escribir en español?

El Caribe es una torre de babel en donde todo suena, por cierto, como afirmaba ese otro grande que fuera Alejo Carpentier. Las lenguas aquí se caen y se levantan, se rehacen y nuestros territorios son los sitios en donde el abismo entre el habla y la lengua escrita se vuelve más infranqueable. Aquí escribimos como hablamos al punto de que, en un gran número de países, se han creado nuevas lenguas, originales en su esplendor de facto.  Hay literaturas emergentes que se expresan con una carga oral inigualable cuyo acento marca una diferencia sistemática. Vivimos como hablamos y nuestras literaturas en sus diversos modos atraviesan por la riqueza de procesos transculturales infinitos.  Aprender idiomas es una necesidad del Caribe para cualquier especialista o para cualquier estudiante. Traducir es como nuestra segunda piel. Sin esa inmensa presencia de lenguas coexistiendo, conviviendo unas con otras, haciéndose préstamos nobles, no tendríamos el cuerpo literario que en 1992 recibió la atención y el clamor de tres grandes premios literarios para nuestra Dulce María Loynaz, para el martiniqueño Patrick Chamoiseau y para el sanluciano Derek Walcott, con su Premio Nobel.  Yo escribo al amparo de una experiencia literaria polisémica.

Junto a tu obra literaria has desarrollado siempre una activa labor en diversas instituciones como la UNEAC, la Casa de las Américas, La Academia Cubana de la Lengua. ¿Cómo valoras la relación del creador con el trabajo institucional?

Infinitamente enriquecedora.  Es un toma y daca que perfila tu oficio y te propicia el entendimiento más cabal de tu entorno. La lección la aprendí durante los años sesenta cuando estudié una Licenciatura en Lengua y Literatura Francesas en la Universidad de La Habana, habiendo tenido una pléyade de humanistas como profesores, los más prominentes de la segunda mitad del siglo XX: Camila Henríquez Ureña, Vicentina Antuña, Raimundo Lazo, Graziella Pogolotti, Mirta Aguirre, Adelaida de Juan, Roberto Fernández Retamar, José Antonio Portuondo, Alba Proll, Cira Soto, Rosario Novoa, Salvador Bueno, entre otros.  Ellos se entregaban al servicio docente con la virtud mayor de aquellos años: la contribución al conocimiento de nuestra propia cultura, sin chovinismos estrechos, pero con la convicción de que todos podíamos ser capaces de retribuirla humildemente.  Éramos jóvenes, bailábamos chachachá y rock pero subíamos montañas para aunar nuestras voluntades, para cambiar la vida convencidos de que un mundo mejor es posible, tal como hoy decimos en nuestros días para defender la posibilidad de la utopía en cualquier latitud del planeta.

¿Cómo resumirías la experiencia creativa y vital de aquella jovencita de Mutismos (1962) y Amor, ciudad atribuida (1964), publicados por ediciones El Puente, a esta autora consagrada por este premio?

He pensado mucho en Ana Justina y José Mario recordando en voz alta conmigo, por los parques del Vedado, la Elegía sin nombre,  del “primaveral” Emilio Ballagas. Me parece estar en El Gato Tuerto en uno de aquellos aquelarres inventados por nuestra compulsión adolescente. Creo que la poesía tiene su propio lugar, su razón de ser, en donde quiera que nazca, en donde quiera que coloque su grito de esperanza que es, como dice Retamar, a pesar de todo, “un reino autónomo”, o para decirlo con versos de Pablo Armando Fernández: “He visto el mundo / y de él guardo una imagen: / confusa multitud / siempre en acecho. / Conocer cierta gente / me ha hecho sospechar / que ser distinto / es otra adecuación. / El complicado mundo / simplificó mi vida. / La gente simple / complicó mi mundo”.

¿Eres de las que se duermen con los lauros o de las que se inquietan y necesitan escribir algo nuevo?

Apenas tengo tiempo para dormir así que no te inquietes.  Escribo siempre que puedo como una liberación, o un mejoramiento de mis condiciones.  Siempre es bueno hacerlo.

¿Un nuevo libro en el horizonte?

Dos poemarios ya comenzados pero sin concluir y un raro texto sobre las relaciones entre Nicolás Guillén y yo, que me sugiriera un amigo y colega norteamericano al leerle al azar párrafos de ese futuro volumen.

Temática: Libro y Literatura

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Un insólito libro de Regino E. Boti

Fecha: 2012-06-15 Fuente: CUBARTE

En el ciclo de conferencias dedicado por la Fundación Alejo Carpentier a redescubrir a través de la intimidad de la historia, las zonas olvidadas del pasado, el investigador Joel Cordoví abordó hace pocas semanas el tema de los maestros cubanos que cursaron una escuela de verano en Harvard durante la intervención norteamericana. Después del abandono colonial, la voluntad modernizadora demandaba la creación de escuelas en todo el país y la consiguiente formación acelerada de maestros. Jóvenes de ambos sexos respondieron al llamado. En julio de 1900, más de 1300, seleccionados en distintos territorios, salieron por vía marítima hacia Boston. Entre ellos se encontraba Regino E. Boti, el futuro autor de Arabescos mentales.

Grafómano inveterado, Boti dejó una inmensa papelería que se conserva en su casa de Guantánamo, declarada monumento nacional. Junto a su poesía se encuentran artículos, ensayos, un importante epistolario, diarios y apuntes de toda índole. En ese fondo, organizado por su hija Florentina, se encontraron Las Harvardianas, publicadas recientemente por ediciones El mar y la montaña. Convertido en corresponsal, el viajero recogió en crónicas sucesivas sus impresiones de esa experiencia. A diferencia de otros testimonios, elaborados años más tarde, el texto del poeta guarda toda la frescura de la inmediatez, entreverada de incidentes, anécdotas y reflexiones.

El periodista Boti se proyecta con una desenfadada actitud dialógica, vuelto a los interlocutores simultáneos, el destinatario último –su lector– y un compañero de aventura con quien acota, comenta en un plano de intimidad poco frecuente en el espacio público, sobre todo en aquellos años ya tan distantes, justo en la bisagra entre los siglos XIX y XX. El texto conserva la frescura del diario personal de un viajero que no se propone enjundiosas reflexiones y se limita a anotar el fragmento de realidad al alcance de su campo visual.

Con punto de partida en la bahía de Guantánamo, el recorrido comienza con un bojeo a lo largo de la costa. El paisaje natural incluye la dimensión humana y social. Se detiene en rasgos identitarios característicos del instante en que la Isla recién se ha desprendido de España. En Baracoa reconoce la cubanía, la autenticidad de una raigambre campesina con la tendencia generalizada del sombrero de guano. En Gibara, la boina subraya la vigencia de la hispanidad. Vendrá luego la travesía por mar abierto y el acceso fluvial a la ciudad. Boston surge como ruptura abrupta respecto al apacible ambiente que antecede. Con prosa impresionista, el escritor refleja el impacto de la modernidad. Parece apelar al pincel de Whistler cuando muestra el humo de las fábricas matizando el paisaje animado por una humanidad numerosa y de rápido andar. La urbe entra por los ojos y por los oídos, vista por un observador llegado de una isla, instalada todavía en otra era. La perspectiva sugiere cierta cercanía con las crónicas norteamericanas de José Martí. Se sitúa, claro está, en un mundo otro, donde las mujeres con ritmo rápido y vestuario práctico se incorporan al fluir cotidiano de la multitud, aherrojada a los reclamos del trabajo más que al regodeo contemplativo. Boti enfatiza el contraste entre dos culturas, acentuado por la frontera lingüística.

Tono y estilo se modifican a partir de la incorporación a la vida universitaria de Harvard. La referencia anecdótica, el retrato caricaturesco y la recuperación del espíritu juvenil de una muchachada de regreso al aula, al cumplimiento de la tarea impuesta por el maestro. La reflexión madura cede el espacio a la chacota. El cambio de registro enmascara y suaviza el implacable ejercicio crítico. La displicencia de los profesores revela la subestimación de los educandos. La concepción de los programas evidencia una actitud similar, junto al desconocimiento del contexto geográfico, histórico y cultural en el cual desarrollarán sus funciones los futuros maestros. La negativa a hospedar en casas particulares a muchachas de color quebrado constituye una clara manifestación de racismo.

El lector de ayer, y también el de hoy, pueden percibir en la ligereza del texto con sus toques de inmediatez, la intención crítica del escritor que subraya de ese modo la inanidad docente de los cursos de verano organizados en Harvard para preparar una hornada de maestros cubanos. Aprendizaje hubo, pero fue de otra naturaleza, derivada del reconocimiento de otra cultura, pujante y enérgica en pleno período de expansión, esencialmente pragmática y conservadora en aspectos raigales, a pesar de la presencia de las mujeres en los espacios públicos. En el amanecer de la república, los intelectuales de la Isla deseaban un vuelco hacia la modernidad para despojarse de la costra heredada del coloniaje. Esas aspiraciones se basaban en fundamentos diferentes, sobre todo en aquellos que echaron su suerte en las zonas más relegadas. Al término de tanto abandono, tanta guerra y tanta sangre, era indispensable reconstruir el país y diseñar un destino centrado ante todo en la edificación soberana.

Boti no fue un observador ingenuo. Una breve introducción precede los apuntes de viaje. En ella se concentra una amarga preocupación permeada de angustia. Casi espantado, el poeta se interroga acerca del porvenir condenado, una y otra vez, a la condición de víctima de las apetencias ajenas. Advierte que otra amenaza se cierne después del largo dominio español. Al entusiasmo de otros, opone la duda ante acciones que pueden conducir a nuevas formas de sujeción. Pieza decisiva para el futuro, la educación puede volverse instrumento de dominación. En el antiguo espíritu antianexionista reverdecen señales de suspicacia. Mediante el proyecto Harvard, la intervención norteamericana ha propuesto un modelo que trasciende la academia. Se expresa en la imagen deslumbrante del progreso técnico, la dinámica del crecimiento material, las costumbres y el sistema de valores. El experimento cubano, contrastante con las medidas aplicadas en Filipinas y Puerto Rico, se define por la novedosa variante neocolonial sustentada en la penetración económica y cultural. El resguardo de la Enmienda Platt permitirá la acción directa. Boti no pudo, entonces, desarmar todas las piezas de un engranaje en pleno proceso de montaje. Pero, su intuición de poeta le permitió, en fecha tan temprana, traspasar lo aparente y descubrir las intenciones encubiertas bajo un proyecto generoso.

Temática: Patrimonio

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Rita Longa El don de la ubicuidad… escultórica

Fecha: 2012-06-14 Fuente: CUBARTE

 

El don de la ubicuidad no sólo es privativo de los dioses. Algunos artistas lo poseen. Caminar por la Isla es encontrar ante nuestra vista, muchas marcas de la escultora Rita Longa sembradas en el paisaje. Hoy, 14 de junio, en ocasión de su centenario, recordemos a una mujer creadora, fiel a los caminos de su pueblo, una de las personalidades mayores de la plástica realizada en nuestro país.

Un golpe de frase, un roce de vocablos, abrieron la ruta de la memoria aquel memorable día de 1995, cuando la artista alcanzaba el Premio Nacional de Artes Plásticas. La pregunta despertó lejanos recuerdos… ¿Buscarle un hábitat a la escultura? “En los inicios, me confesó, me preocupaba por la forma y la escultura de salón, hasta que un día, un amigo arquitecto quiso saber dónde vivían mis esculturas, y, comprendí que ellas necesitaban un lugar de residencia. Desde ese instante me dediqué a buscarles ese hábitat, para que las formas estuvieran íntimamente ligadas al espacio donde iban a vivir”. A partir de entonces la naturaleza cubana perpetuó sus leyendas.

Como todo ser humano, Rita Longa, la célebre artista cubana de las formas, tuvo preferencias. Las señales que más emitió venían de la escultura. Con sus manos “plantó” en el entorno nuestro innumerables obras que hablan de una pasión que nunca descansó en su interior. Por eso, en Cuba, su nombre es sinónimo de esa antigua manifestación a la que dedicó todas sus fuerzas.

Desde la década de los años 30, Rita Longa intentó llevar a sus esculturas el aliento de renovación que ya invadía a la pintura, hasta esa ininterrumpida labor posterior que la llevó a modelar piezas originales que serían ampliadas y colocadas en espacios dedicados a disímiles funciones, en particular aquellas signadas por la acción constructora de la Revolución cubana.

Amor a primera vista…

Un día, cercano a su cumpleaños 80, cuando preparaba una gran exposición personal en el Museo Nacional de Bellas Artes, “descubrió” en su estudio, aquella primera pieza, fechada en 1932 titulada La diana, que indica el punto de partida. Marcada por el tiempo e impregnada de nostalgias, ella la desempolvó y puso manos a la obra en su restauración para sumarla a la retrospectiva. Y como si fuera posible que una escultura modificara el tiempo, Rita recordó aquel amor a primera vista por la manifestación. Cuando en 1928 ingresó en la Academia San Alejandro ―comentó una vez― “bajo la guía del profesor Juan José Sicre, para estudiar dibujo comercial, donde había más posibilidades para ganarse la vida en aquel momento, estaba obligada a entrar en un plan de estudio que incluía modelado. Desde que tomé el barro en mis manos me sentí transportada”.

Por San Alejandro pasó fugazmente porque era antiacadémica, prefería investigar. Cuando se cerró, en el 30, pasó al Lyceum donde la animó mucho Isabelita Chappotín. “Aunque no iba mucho a clases, pues solo quería que me criticaran los trabajos”, solía decir. En 1932, el nombre de Rita Longa aparece por vez primera en una Exposición de Trabajos de los Alumnos de Pintura y Modelado del Lyceum, y en 1934 realiza su primera muestra personal. Este momento fue recogido por la pluma del escritor Rafael Suárez Solís: … “Desde  el aprendizaje técnico ya Rita Longa se había formulado una conclusión emocional. No aspiraba a “emocionarse” con una obra “bien hecha”; sino a hacer bien las cosas para que se viera, con claridad, su previo pensamiento”.

Un estilo bien definido

El estilo de la artista asumía elementos formales derivados del conocimiento de una técnica y el estudio de lo clásico mediante la academia, primero, y luego, la visión y el diseño tridimensionales descubiertos en las corrientes internacionales en boga en el siglo XX.

De allí se nutrió de una mezcla personal en la que no es difícil advertir marcas de Hugué, Maillol, Marini, Moore, entre otros, amén de cierta asimilación superada de los cubanos Sicre y Ramos Blanco, y lo que revaloriza del “bibelot” y la cerámica ornamental. Hay que sumar también todo aquello que le llegó de la mitología, del acervo escultórico fijado desde finales del XIX hasta la etapa anterior a la Segunda Guerra Mundial, así como de metáforas, figuraciones y leyendas vigentes en las costumbres, de donde extrae la artista el fundamento temático que le permitió crear representaciones de suave dibujo, sensual expresión y marcada inclinación a la decoración ambiental. “Aunque algunas veces prefirió la sugerencia semiabstracta con sus valores táctiles, y en época de nuestra realidad revolucionaria se dispuso a un tipo de escultura alusiva, de significado épico o emblemático, en la cual la historia, la geografía y aspectos de la cultura nacional devenían composición formal de contenida fuerza y atrayente poesía”, al decir del crítico y artista, Manuel López Oliva.

En la década de los 30, exactamente entre los años 1935 y 1938, las piezas de la entonces novel artista comienzan a aparecer en catálogos y espacios de arte. Precisamente en el I Salón Nacional de Pintura y Escultura (1935) alcanzó un premio con la obra Torso. En la primera Exposición de Arte Moderno (1937) mostró diversos trabajos, así como en el II Salón Nacional de Pintura y Escultura (1938), donde exhibió una de las obras de su preferencia: Figura.

Desde aquellos primeros momentos, la artista estuvo alejada de influencias y mantuvo en sus creaciones dos características que la persiguieron siempre: las formas estilizadas y el decorativismo. Por eso un día cuando le preguntaron ¿En cuántas etapas puede dividirse su obra?, ella contestó firmemente: “En cuanto a estilo no hay división. La única que puede hacerse es más bien cronológica: a partir del año 1940 empieza mi gran preocupación con el espacio…”.

Una mujer de vanguardia

Rita Longa fue siempre una mujer de vanguardia que demostró su inagotable sentido de la faena dura y disciplinada, su tendencia hacia los contornos orgánicos y la síntesis alegórica.

Con lo mucho realizado, la artista echó por tierra viejos prejuicios, al igual que Amelia Peláez, acerca de supuestas distancias entre la labor plástica y las facultades femeninas. Cuando esculpía una figura, planeaba el área donde sería colocada, o dirigía y participaba del esforzado proceso de consumación definitiva, ella saltaba muchas barreras de exclusión sexual que la fuerza de la costumbre imponía en el ejercicio de oficios y profesiones. Evidenciando con ello cuán sutil era el subdesarrollo que la explotación colonial había sembrado en la Isla donde crecía como mujer y creadora. Con esa audaz voluntad de romper con lo establecido trascendió su arte, que no sólo nos hace ver nuestro mundo inmediato de una forma diferente, sino que sigue configurando el imaginario popular y la memoria nuestra.

Ya sea en su profusa labor en el taller, como en su trabajo fundacional que la integró a propósitos de extensión social del arte, y donde dejó hermosa impronta, o en las tareas de solidaridad con el Vietnam agredido, Rita Longa siempre supo cumplir el rol que circunstancias, sentimientos y convicciones ―cívicas o estéticas― le exigieron.

Preferencias y anécdotas

Sus laboriosas manos transformaron disímiles materiales: la piedra, la madera, el mármol y muchos otros para convertirlos en realidades táctiles, y perpetuar en el espacio visual rumores de signos muy personales donde esculpió también intenciones, inquietudes y esperanzas. Para ella cada material tenía su encanto e idiomas propios, “unos se trabajan de adentro hacia afuera y otros, de afuera hacia adentro. Todos me fascinan”. Y, en relación con los temas, refirió una vez que le atraían mucho las leyendas, “pero los temas están en dependencia de los requerimientos del lugar donde vaya a ser colocada la obra. He utilizado con frecuencia las tradiciones aborígenes; quizá esto tenga que ver con la primera obra que realicé en San Alejandro: Hatuey en la hoguera. Cuando estuve en la Academia era bastante reacia a copiar los modelos, pero sí me entusiasmaban mucho los trabajos de composición libre, y es curioso que mi primera inspiración espontánea haya sido precisamente uno de esos temas que tanto han aparecido después en el resto de mi producción”.

Anécdotas importantes de su vida fueron muchas. Algunas quedaron plasmadas en entrevistas y encuentros en los que me contó esos instantes que le llenaron de felicidad al “dar a luz” sus obras. Del baúl de los recuerdos extrajimos:  “la inauguración del Bosque de los Héroes (Santiago de Cuba), cuya ceremonia de apertura fue !un sueño hecho realidad!; los aplausos del pueblo cuando se encendieron las luces de La fuente de las Antillas (Las Tunas) y la visita de Fidel a ese lugar; y la llegada del Gallo de Morón a su ciudad, que tratamos de hacer de incógnito, en la madrugada, y todo el pueblo estaba allí esperándolo con música y todo…”.

Rita multiplicada en el entorno

La vida es corta, pero ella supo aprovecharla al máximo. De paseo por cualquier lugar de la Isla, es fácil “tropezar” de pronto con su huella artística. Entre las creaciones para parques y paseos de fines de los 30, 40 o 50, del pasado siglo, la Fuente de las Antillas (Las Tunas, 1977), el sistema de señalización de la ruta del Moncada (Santiago de Cuba), hasta esa obra suya que dio inicio al proyecto de transformar a Las Tunas en región impulsora para enriquecer el paisaje mediante la escultura, se desarrolló en la artista una modalidad creativa, que a pesar de las variaciones de concepto y forma introducidas, mantuvo una fidelidad al esencial lenguaje de alegorías y de figuras que pueden devenir series, como el ejemplo de la Aldea Taína realizada para el centro turístico de Guamá (1964).

A ella pertenecen también piezas como El Grupo Familiar del Zoológico (1947) La Virgen del Camino (1948), Las Musas del Payret (1950), La Ballerina de Tropicana (1952), Forma, Espacio Luz (Museo Nacional de Bellas Artes, 1953), y muchas más. Ellas constituyen testimonios de su paso por la vida.

Entre las últimas creaciones de Rita se cuentan, la Leyenda de Canimao (1995), emplazada cerca de la Universidad de Matanzas, en el separador de la vía rápida hacia Varadero. Una escultura de acero inspirada en la leyenda de un indio (Canimao) que estaba enamorado de la bella Sibaraya. En su obra, Canimao aparece cayendo al río y Sibaraya tratando en vano de sostenerlo, mientras un murciélago contempla la escena. La composición toda es muy transparente, para no opacar el paisaje de la bahía. Y la Clepsidra (un cronómetro de griegos y romanos que medía el tiempo por el correr del agua), que fue realizada en 1997 en el vestíbulo del céntrico hotel Habana Libre. Una original huella de la artista, que resultó algo diferente a lo creado hasta ese momento, porque está realizada en vidrio, y en ella se entremezclan la luz, el sonido y el agua. Ahí no se detuvo. Nunca se cansó de crear y siguió trabajando en otras obras hasta el final. Aunque indudablemente, una de sus más grandes creaciones en su larga y fructífera vida fue el Taller Guamá (14 y 15, Vedado), “quizá porque su génesis —comentó a este periodista en una ocasión— está vinculada al recuerdo de Celia”, y el CODEMA (Consejo de Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental), el cual presidió desde 1980.

Cuando se le preguntaba por su obra predilecta, respondía siempre: “no tengo ninguna preferida, la que más me gusta es la que estoy haciendo, pero los venados del Zoológico tienen algo particular: son muchas las generaciones que la han visto, que se han retratado junto a ellos y eso los marca”.

Para la creadora que ahora cumpliría 100 años, el espacio era materia prima de las búsquedas artísticas y el mármol su material preferido “porque me resulta el más difícil de trabajar”. Cuando aquel feliz día de 1995 recibía el máximo galardón de la plástica cubana me respondió, con toda la modestia de una gran artista… ¿Algún secreto, una clave del éxito para ser una creadora tan popular? “Las personas conocen mi obra porque la están viendo desde hace más de 60 años y es esa la única razón que doy a mi popularidad. Es el tiempo, la reiteración, lo que impone la obra de un artista. No importa si se recuerda su nombre o no. El trabajo es lo que queda”.

Y es así, sus palabras a la altura del tiempo, cobran vigencia. Rita Longa sigue con nosotros porque vive en su obra, que está ahí en el paisaje nuestro, viéndonos pasar.

 

 

 

 

Imagen: Internet

Temática: Artes Visuales

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Traer las ideas de Antonio Maceo al hoy

Susana Méndez (2012-06-15)

La Jornada Maceista, convocada por la Comisión Aponte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba,  dio inicio con la presentación del volumen, Antonio Maceo. Las ideas que sostienen el arma, del doctor Eduardo Torres Cuevas, Premio Nacional de Ciencias Sociales y de Historia.

Con la asistencia del doctor Armando Hart Dávalos, Jorge Risquet Valdés, Abel Prieto Jiménez  y otros intelectuales cubanos, se realizó esta presentación en la sala Martínez Villena de la UNEAC,  por parte del periodista y escritor costarricense Armando Vargas Araya y por el Coronel René González Barrios,  ambos estudiosos de la vida y obra de Maceo.

Antonio Maceo. Las ideas que sostienen el arma, ha sido publicado por  Ediciones Imagen Contemporánea,  de La Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz, de la Universidad de La Habana.

El Coronel González Barrios expresó que el volumen, lleva implícito en su propio título la singularidad de un libro que va más allá de lo épico y lo anecdótico, “nacido, según palabras del autor, de una necesidad sentida y después pensada, esta obra necesaria, corregida y ampliada 17 años después de su primera edición, es la más importante contribución que por ahora, el autor  lega a especialistas y pueblo en general para marcar un momento de pausa y reflexión necesaria ante la vida y enseñanzas de un cubano ejemplar y fundador”.

El doctor Vargas Araya, recordó que en la primera conversación que sostuviera con Torres Cuevas hace 15 años, y ante la pregunta que hiciera a éste de cuál era su responsabilidad vital, el historiador cubano respondió “rescatar la obra de los que pensaron Cuba antes que nosotros, con la esperanza de evitar la repetición de errores y en la confianza de redimir nuestro propio modo de ser”.

Más adelante señaló que la historia del pensamiento que realiza Torres Cuevas rebasa los linderos de este archipiélago y “esclarece nuestra comprensión de nosotros mismos en el otro borde del mar de las Antillas; la suya es obra que trasciende lo cubano, es latinoamericana y es universal2.

En cuanto al título presentado aseguró “es un volumen cardinal, valioso por su entidad y consecuencia, superior, sin duda en el corpus maceista por  su influencia notable. Este libro es una obra de amor e inteligencia, surgido de la piel y la entraña, producto del cerebro y la voluntad”.

El doctor Torres Cuevas  comenzó su exposición destacando las opiniones que a lo largo de la historia un grupo de personalidades de las letras  y la política han vertido acerca de Antonio Maceo, y que se encuentran recogidas en el libro; explicó entonces cómo las fuentes de estos criterios son diversos y no solo provienen de cubanos compañeros de causa del héroe sino que muchos son de oficiales españoles e incluso del General Valeriano Weyler, que luego de cesar en sus funciones de Capitán General de las Isla de Cuba opinó “Maceo debe tener una estatua en cada una de las capitales de provincia de Cuba, y en comunidades  de población importantes, porque él ha sido el más grande general que ha dado Cuba en su lucha por la independencia”.

Cuevas cerró este primer segmento de su intervención con un fragmento de la carta que el generalísimo Máximo Gómez enviara a María Cabrales a raíz de la muerte de Maceo donde enuncia la significación del hecho así como sus sentimientos hacia el Titán de Bronce: “Ha muerto el general Antonio Maceo en el apogeo de una gloria que hombre alguno alcanzó mayor sobre la tierra…”

Seguidamente el autor realizó un recorrido comentado por los capítulos que componen el texto y destacó  que lo importante es el estudio del conjunto de ideas que une a  los independentistas, ese pensamiento radical que significó ir en contra del conservadurismo, de los privilegios de la oligarquía, por la sociedad laica, por la separación de la Iglesia del Estado; en ese sentido abundó que Gómez y Maceo estaban luchando por la libertad de conciencia que es el punto clave de ese pensamiento, que es la primera de las libertades.

En cuanto a la dimensión latinoamericanista de Maceo, Torres Cuevas explicó que se convierte en la gran figura que todos están mirando como el libertador de todos los países de América Latina, “estamos hablando de un movimiento latinoamericanista, hay que romper con una visión absolutamente regionalista y simplona  de la importancia que tiene Antonio Maceo”.

Al referirse a su personalidad destacó que Maceo es un hombre de pensamiento y que lo que le da universalidad a este héroe es su pensamiento humanista, resultado de una cultura adquirida y de una mesura al reflexionar, pues fue un hombre de profundas reflexiones, afirmó el historiador.

Al finalizar Torres Cuevas declaró “éste es el sentido del libro, traer las ideas de Antonio Maceo al hoy, entender realmente lo que a veces ni sabemos de nuestros hombres de ideas y de pensamientos, a veces estamos debatiendo sobre el desconocimiento, cuando tenemos en la mano una riqueza de pensamiento extraordinaria, cuando este país se pensó a sí mismo durante siglos y donde hombres como Maceo  murieron justamente defendiendo las ideas que permitirían que todos los cubanos tuvieran una Patria mejor, que todos los latinoamericanos tuvieran un mundo mejor y que la humanidad plena tuviese también, un mundo mejor”.

CUBARTE

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