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Por Blanca Rodríguez
MADRID (Reuters) – El fragmentado escenario político español y el castigo al Partido Popular en las elecciones municipales y autonómicas del domingo impondrá la necesidad de pactar para formar gobierno en todas las comunidades y en las principales ciudades del país, ante la inexistencia de mayorías absolutas.
Aunque ganó en porcentaje, el PP perdió el gran poder territorial y municipal que acumuló en 2011 -meses antes de las elecciones que ganó Mariano Rajoy-, y el giro a la izquierda y deseo de cambio del electorado salido de las urnas podría repetirse en los comicios generales de finales de año.
El PP, que gobernaba en 10 de las 13 comunidades en liza, podría retener el poder sólo en cuatro de ellas -Madrid, astilla León, Murcia y La Rioja- y eso si consigue el hipotético apoyo de Ciudadanos, el único partido dispuesto a negociar con el PP pero que ha advertido que no venderá barato su respaldo.
En otras cinco regiones – Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Cantabria, Baleares y Aragón – el PP fue el partido más votado, pero las matemáticas políticas abren la puerta a gobiernos de la izquierda por eventuales apoyos cruzados entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el emergente partido Podemos y otras formaciones regionalistas o izquierdistas.
«A partir de ahora, todos tienen algo que ceder y todos tienen algo que pactar, porque el que no pacte se va a quedar fuera. Ahora todos tienen cromos que cambiar», dijo Narciso Michavila, presidente de la consultora GAD3.
MADRID, BARCELONA Y VALENCIA, SÍMBOLOS
Las principales ciudades del país, Madrid, Barcelona y Valencia, son un símbolo del vuelco político local salido de las urnas el domingo, fruto del rechazo a las políticas antiausteridad aplicadas durante la crisis y del hastío de los ciudadanos con los casos de corrupción con el PP involucrado.
Si el PSOE apoya a la candidata de la plataforma ciudadana respaldada por Podemos en Madrid, Manuela Carmena, ésta podrá ser alcaldesa pese a que la ‘popular’ Esperanza Aguirre fue la más votada.
La legislación prevé que el próximo 13 de junio todos los ayuntamientos cuenten con alcaldes salidos de estas urnas, por lo que estos partidos tienen 20 días para llegar a un pacto.
En Valencia pasaría prácticamente lo mismo, porque aunque la actual alcaldesa del PP, Rita Barberá, volvió a ser la más votada, Joan Ribó, candidato de la coalición regionalista de izquierdas Compromís, tiene posibilidades de robarle la alcaldía si pacta con los socialistas y con Valencia en Comú, partido respaldado por Podemos.
En Barcelona, la candidatura ciudadana apoyada por Podemos y representada por Ada Colau ganó las elecciones, y tiene prácticamente asegurada la alcaldía ante la casi nula probabilidad de que otras fuerzas lideradas por Convergencia i Unió se unan para mantener a Xavier Trías en el ayuntamiento.
ESCENARIO REGIONAL
En las comunidades, sin embargo, no hay plazos tan cortos y los partidos tendrán más tiempo para negociar alianzas, aunque hay un riesgo cierto de tener que repetir elecciones, una posibilidad que contempla la ley si ninguna formación consigue una mayoría de gobierno.
Narciso Michavila consideró sin embargo que las regiones donde puede gobernar la izquierda se formarán gobiernos muy rápidamente.
Un acuerdo del PSOE con Podemos permitiría gobiernos socialistas en Castilla-La Mancha, Extremadura, Asturias, mientras que en Baleares y Aragón necesitaría también el respaldo de otras formaciones más pequeñas para lograr un Ejecutivo socialista.
En la Comunidad Valenciana, uno de los históricos feudos del PP, el PSOE, Podemos y Compromís podrían alcanzar un acuerdo para arrebatar el gobierno a los conservadores por vez primera en 20 años.
En Cantabria, PSOE y Podemos podrían apoyar un gobierno del Partido Regionalista de Cantabria para desbancar al PP del gobierno, mientras que Coalición Canaria sólo necesitaría el respaldo de los socialistas para retener el poder.
Uno de los escenarios más difíciles de dilucidar será el de Navarra, en cuyo parlamento confluyen siete partidos con el voto muy repartido y que podría desembocar en un Ejecutivo con los nacionalistas de Geroa Bai con el respaldo de otras fuerzas para desbancar a Unión del Pueblo Navarro.
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